Pues ahora no se acuerda de por qué, pero hace un momento nos ha espetado:
-”Me voy a ir a mi piso y no voy a volver nunca más”.
Metiéndole los dedos, resulta que su piso está en Cádiz, ¡¡qué casualidad!!. Justo donde vive su tito favorito.
Tiene cuatro años, ¡¡¡por Dios!!!, ¿esto es normal?
Etiquetas: Enfados