Espejito, espejito

Este post son dos situaciones del mismo calado con diferente resultado:
Olivia con tres años, diez meses meses y siete días.
Se levanta algo más tarde de lo habitual, descansada y plena forma. Entra al baño, se coloca frente al espejo y, mirándose, me dice mientras se pasa la mano por el pelo:
“A que me he levantado preciosa”.
Creo que vamos a tener que dejar de decirle cosas bonitas al levantarse, para que no tenga que pasar lo de esta mañana:
Olivia con tres años, diez meses y 17 días.
Parecida situación, pero mucho, mucho, mucho más temprano.
Se coloca frente al espejo, se ve un par de rizos en la frente que no puede alisar y enfadadísima se vuelve hacia su madre y le dice:
“Pero mira, es que estoy feísima con este pelo”…
Lo dicho, mejor no darle importancia al aspecto que tenga cuando se levante, o no sé qué pasará…

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