Archive for 20 mayo 2009

Bloody day

20 mayo 2009

El día de la extracción de sangre dió para mucho.

La verdad es que, para saber lo que le esperaba, se comportó de forma tranquila. Aunque lo esperado eraConcerto grosso, no pasó de Concierto de cámara y el resto del día lo dió estupendamente.

Nos lo tomamos de fiesta los dos juntos y dimos nuestro paseo por La Corredera, haciendo varios mandados de esos que sólo pueden hacerse en día laborable. Una delicia.

La crisis, ¿qué crisis?

La crisis, ¿qué crisis?

Después de uno de ellos, nos sentamos tanquilamente en un banco de La Corredera a ver pasar gente. Mientras desliaba una chuche, pasó un abuelete por delante del banco que, enervado por cualquiera de esas situaciones que sólo los mayores de 60 años que oyen la COPE lo pueden hacer, vino a decir:

-“¡Sí hombre, ahora con la crisis que hay, se van estos a poner a hacer eso”. Cualquiera cosas que “estos” y “eso” fueran.

Olivia, atentísima a la indignación expresada por el hombre, me mira muy seria y me pregunta:

-“Papi, ¿qué es la crisis?”.

Me quedé un poco schocked e improvisé una respuesta.

-“Pues es cuando tienes varios problemas al mismo tiempo y no sabes cómo resolverlos”.

Más tranquila, me dice:

-“Ah!, bueno, pero nosotros no, ¿no?”.

De alguna forma, algo estará haciendo uno bien, o rematadamente mal, cuando ella no ve problemas a su alrededor.

El culpable de todo, todo

El culpable de todo, todo

En la ducha, ese mismo día, su conclusión era expeditiva, aunque ya no se acordaba de la crisis para nada:

-“Papá, ¿hoy me han sacado sangre?”, dice mirándose el pequeño punto rojo del brazo izquierdo.

-“Sí, hija, hoy ha sido”.

-“Bueno, pues que sepas que todos los médicos del mundo tienen la culpa. Ni tú, ni yo, ni mamá”; argumenta de forma contundente señalándonos con el dedo índice a cada uno cada vez.

-“La culpa, ¿de qué, hija?”, le pregunto.

Y sin dudar, responde:
-“De todo, papá, de todo”.

Solar system

Solar system

Por si el día no había dado de sí suficiente, se acuesta y, con el último aliento del día, se queda mirando los planetas que tiene colgados del techo y dice sin venir a cuento de nada:

-“Entonces, el sol es un país lleno de fuego, ¿no?”.
-“Sí, hija; pero es una estrella llena de fuego”.

Se para un poco para continuar con su argumento y piensa en voz alta:

-“Entonces,… ¿los bomberos…?”.
-“Los bomberos, ¿qué, Olivia?.
-“¿No pueden apagarlo con las mangueras?”.
-“No creo que haya mangueras que lleguen tan alto, hija”, le digo.
-“Pero si se suben a un tejado de una casa, entonces sí llegarían…”

Y se quedó dormida. Roncando, pero dormida.

Anuncios

El tablero

11 mayo 2009
Piezas

Piezas

De vez en cuando, y creo que para hacerme la pelota, me dice:

-“Papi, vamos a jugar al ajedrez”

Lo que se traduce en:

-“Yo juego con las blancas, que salen primero”.
-“El caballo, ¿cómo come?”. Y el alfil, ¿cómo come?. Y el peón, ¿cómo come?” y así hasta que pregunta todas las piezas. Se ve claramente cuál es su intención, más o menos igual que cuando juega al parchís.

También son bien conocidos su cabreos y sonoras broncas cada vez que sale una pieza blanca del tablero.

Recientemente, se me ocurrió jugar sólo batallas de peones y le encanta. Sobre todo porque el que llega al final se convierte, ¡¡¿cómo no?!!, en Reina, como dice ella.

El otro día, cuando ya ella había hecho la suya, le digo:

-“Ea, ahora me toca a mí. Mi peón ha llegado al final y se convierte en reina también”.

Y ella:
-“No papi, eso no puede ser. Tu peón se convierte en príncipe”.

Y ahí seguimos…

I had a dream

2 mayo 2009
El cocodrilococinero

El cocodrilo cocinero

Después de una noche toledana de gritos, llamadas de auxilio, llanto y patadas por doquier, se levanta bastante fresca y le pregunto:
-“Olivia, ¿qué te ha pasado esta noche?.
Circunspecta y afectada, dice:
-“Un cocodrilo me cortaba en trocitos, me cocinaba y me comía dentro de un sueño”.
-“Vaya, que mala suerte. ¿Y qué pasaba al final?.
-“Pues que un príncipe venía y me sacaba de la barriga del cocodrilo”.
O sea, una nueva versión de los siete cabritillos mezclado con cualquiera de esos otros en los que los príncipes salvan princesas. De los que, por cierto, puedo prometer y prometo que no le he leído ni uno solo.
¡¡¡Maldito sistema escolar!!!

PD.- El dibujo del cocodrilo lo ha elegido ella. Era el que más se parecía al de su sueño