Archive for the ‘Confupciones’ Category

Lo contrario de tener una tienda

21 febrero 2012

Contrarios, adjetivos, nombres, meses del año y sus días. Este es el nuevo tantrán en el que estamos metidos con las tareas de Olivia.

Me empecino en en ponerla a “comprender” las cosas más que darle una solución fácil a la ficha de turno pero, tengo que reconocer, que no siempre tengo éxito. Rápidamente cree haberlo comprendido todo y no necesitar más ayuda, así que se pone al tajo de forma inmediata y casi siempre hay que corregir después.
Hoy había que construir una frase poniendo el contrario de la palabra subrayada:

“Manuel compró un coche”

Para hacerle comprender lo contrario de la compra, le hago simular un juego que adora: el de la tienda, donde ella me hace entrar a una tienda y ella me atiende, vendiéndome muñecos, juegos, pinzas de la ropa y hasta servilletas de papel decoradas. Un juego muy divertido.
Después de un rato y de un montón de rondar palabras en torno al acto del comercio: te ofrece muñecos, de los da, te los envuelve, los mete en una bolsa, los cobra, te devuelve el dinero… (Paciencia, señor, paciencia…) Conseguimos llegar a la conclusión de que el de la tienda “VENDE” y que es lo contrario de lo que hace el cliente.
La victoria parecía conseguida. Se va convencida a rellenar su tarea cuando se vuelve de repente y otra vez muy ofuscada me dice:

“¡¡Papi, no entiendes nada: no ves que en ningún sitio pone que Manuel sea el dueño de la tienda!!”

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Nuevos sabores

15 noviembre 2011
Melocotones en su rama

Melocotones, aún sin picar

Olivia es muy aficionada a mascar chicle. Desde muy pequeña, su abuela ya le daba chichles “de mayor” y a ellos sigue pegada.

Le gusta probar sabores nuevos y le da a casi todo.

El otro día mascaba chicle en el asiento de atrás del coche, inundado por un extraño olor que no sabía identificar.

Le pregunto: “Oliva, ¿de qué sabor es el chicle que mascas?”

A lo que muy decidida me responde:

De melocotón. De melocotón picante.

Tengo que buscar la marca, porque directamente creo que se lo inventó.

Los seres vivos, como la fruta

20 noviembre 2010

Mandarinas

Olivia, después de la cena, la de hace unos días, no la de hoy, pregunta:

“¿Las mandarinas son seres vivos?”

“Creo que sí”

Y se puso a acariarla y hacerle ronronear como un gato antes de zampársela…

Actualizando el verano

6 noviembre 2010

Un post resumen de barbaridades y cosas varias de Olivia en estas últimas semanas:

Las de hoy (12/08/2009) han sido varias:

Sentada en la mesa del desayuno, tranquila y agustísimo los tres, suelta ella su reflexión:

“A que ahora mismo deben estar desayunando todas las princesas, príncipes y todas las muchachas del mundo”.

Luego, en pelota picada en la piscina se sale a la carrera del agua y suelta:

“Voy a ponerme el bañador, que se me caerá la “gulva” así desnuda”.

Poco antes, en la misma línea, ya había soltado:
“Voy a ponerme la parte de arriba, que se me caerán las tetas en la piscina si no…”

Viendo fotos hechas estos días sale ésta:

Su madre dice:
“Aquí parece que haya visto Jamón, Jamón”
“Sí” -dice ella- “parece que haya estado en Japón”

El tablero

11 mayo 2009
Piezas

Piezas

De vez en cuando, y creo que para hacerme la pelota, me dice:

-“Papi, vamos a jugar al ajedrez”

Lo que se traduce en:

-“Yo juego con las blancas, que salen primero”.
-“El caballo, ¿cómo come?”. Y el alfil, ¿cómo come?. Y el peón, ¿cómo come?” y así hasta que pregunta todas las piezas. Se ve claramente cuál es su intención, más o menos igual que cuando juega al parchís.

También son bien conocidos su cabreos y sonoras broncas cada vez que sale una pieza blanca del tablero.

Recientemente, se me ocurrió jugar sólo batallas de peones y le encanta. Sobre todo porque el que llega al final se convierte, ¡¡¿cómo no?!!, en Reina, como dice ella.

El otro día, cuando ya ella había hecho la suya, le digo:

-“Ea, ahora me toca a mí. Mi peón ha llegado al final y se convierte en reina también”.

Y ella:
-“No papi, eso no puede ser. Tu peón se convierte en príncipe”.

Y ahí seguimos…

Lo que se puede pedir a los Reyes

5 diciembre 2008

Olivia con tres años, ocho meses y 19 días.

Reyes van y Reyes vienen. No hay otro tema de conversación desde hace un mes. Pasamos por el escaparate de nuestro Corte Inglés local (que para ella es la tienda del papá de María), donde estaba expuesto el cacharrito éste que me gusta a mí tanto como a ella (un ordenador con tapita, le dice)

Ultraportátil

Ultraportátil

El caso es que le pregunto por él a Olivia y me anima a entrar y comprarlo inmediatamente, a lo le que digo:

Su padre.- “Mejor, se lo voy a pedir a los Reyes”.

Olivia.- “Pero eso no hace falta pedírselo a los Reyes, papá, si lo ya lo tiene en su tienda el papá de María”.

Hay olores, olores, olores…

25 octubre 2008

Olivia con tres años, siete meses y 23 días.

Después de un daño irreparable a base de rotuladores “de ésos que se borran” a la estrella del salón

decido sacar el armamento químico, para lo que intento alejar a Olivia del fétido olor (aunque a mí me gusta) del NH3, diluído y aromático, del Mercadona (el del bote morado).

Después de un microsegundo alejada, se asoma por la puerta y pregunta:

– “¿A qué huele?

– A amoníaco, sal de aquí.

Pasa otro instante, vuelve a asomarse y pregunta.

– “Se ha ido ya el olor a sobaco”.

El caso es que podría explicarse, incluso químicamente, la cosa. Pero igual quedo peor. Mucho peor.

Higiene alimentaria

23 octubre 2008

Olivia con tres años, siete meses y 20 días.

A la hora de la merienda, aparecen galletas de ajonjolí, tostaditas y sus pizquitos por encima que no son las de la foto, pero se les parecen.

Galletas con ajonjoli

Galletas con ajonjolí

Su mamá le ofrece a Olivia una, que acepta encantanda. La mira, ve las semillas por encima, se lo piensa  y se la devuelve a su madre diciéndole:

– A mí dame una que esté limpia.

Alérgeno maternal

22 octubre 2008

Olivia con tres años, siete meses y 20 días. O sea, esta mañana.

– Mamá, me das alergia…

Sé, fehacientemente, que no sabía lo que decía…