La Gripe A

5 agosto 2009

“Pues si a mi no me van a vacunar, dejad de hablad de eso”

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ETA NO / ETA EZ

31 julio 2009

etano

Ese hombre

8 junio 2009
Olivia y su abuelo

Olivia y su abuelo

De un tiempo a esta parte, la relación de Olivia con su abuelo se ha hecho muy especial. Ella está mucho más cariñosa y él, si eso podía ser, mucho más permisivo y atento. Se ve que el servicio de taxiy comedor que diariamente nos regala ha surtido efecto entre ambos y tienen una bonita relación cómplice.

El otro día, hablaba él con un familiar que es abuelo en ciernes y se permitía algunos consejos sobre la responsabilidad desde su doble experiencia. De la conversación oída de “estrangis”, la perla es la siguiente:

No sólo no tienes ninguna responsabilidad sobre su educación, sino que tienes la responsabilidad de estropear la responsabilidad de otros.

En fin, que así cualquiera, ¿no?. Sin embargo, no puedo estar más conformecon su opinión. Si no puedes ser abuelo cuando eres abuelo, ¿cuándo lo vas a ser…?

Bloody day

20 mayo 2009

El día de la extracción de sangre dió para mucho.

La verdad es que, para saber lo que le esperaba, se comportó de forma tranquila. Aunque lo esperado eraConcerto grosso, no pasó de Concierto de cámara y el resto del día lo dió estupendamente.

Nos lo tomamos de fiesta los dos juntos y dimos nuestro paseo por La Corredera, haciendo varios mandados de esos que sólo pueden hacerse en día laborable. Una delicia.

La crisis, ¿qué crisis?

La crisis, ¿qué crisis?

Después de uno de ellos, nos sentamos tanquilamente en un banco de La Corredera a ver pasar gente. Mientras desliaba una chuche, pasó un abuelete por delante del banco que, enervado por cualquiera de esas situaciones que sólo los mayores de 60 años que oyen la COPE lo pueden hacer, vino a decir:

-“¡Sí hombre, ahora con la crisis que hay, se van estos a poner a hacer eso”. Cualquiera cosas que “estos” y “eso” fueran.

Olivia, atentísima a la indignación expresada por el hombre, me mira muy seria y me pregunta:

-“Papi, ¿qué es la crisis?”.

Me quedé un poco schocked e improvisé una respuesta.

-“Pues es cuando tienes varios problemas al mismo tiempo y no sabes cómo resolverlos”.

Más tranquila, me dice:

-“Ah!, bueno, pero nosotros no, ¿no?”.

De alguna forma, algo estará haciendo uno bien, o rematadamente mal, cuando ella no ve problemas a su alrededor.

El culpable de todo, todo

El culpable de todo, todo

En la ducha, ese mismo día, su conclusión era expeditiva, aunque ya no se acordaba de la crisis para nada:

-“Papá, ¿hoy me han sacado sangre?”, dice mirándose el pequeño punto rojo del brazo izquierdo.

-“Sí, hija, hoy ha sido”.

-“Bueno, pues que sepas que todos los médicos del mundo tienen la culpa. Ni tú, ni yo, ni mamá”; argumenta de forma contundente señalándonos con el dedo índice a cada uno cada vez.

-“La culpa, ¿de qué, hija?”, le pregunto.

Y sin dudar, responde:
-“De todo, papá, de todo”.

Solar system

Solar system

Por si el día no había dado de sí suficiente, se acuesta y, con el último aliento del día, se queda mirando los planetas que tiene colgados del techo y dice sin venir a cuento de nada:

-“Entonces, el sol es un país lleno de fuego, ¿no?”.
-“Sí, hija; pero es una estrella llena de fuego”.

Se para un poco para continuar con su argumento y piensa en voz alta:

-“Entonces,… ¿los bomberos…?”.
-“Los bomberos, ¿qué, Olivia?.
-“¿No pueden apagarlo con las mangueras?”.
-“No creo que haya mangueras que lleguen tan alto, hija”, le digo.
-“Pero si se suben a un tejado de una casa, entonces sí llegarían…”

Y se quedó dormida. Roncando, pero dormida.

El tablero

11 mayo 2009
Piezas

Piezas

De vez en cuando, y creo que para hacerme la pelota, me dice:

-“Papi, vamos a jugar al ajedrez”

Lo que se traduce en:

-“Yo juego con las blancas, que salen primero”.
-“El caballo, ¿cómo come?”. Y el alfil, ¿cómo come?. Y el peón, ¿cómo come?” y así hasta que pregunta todas las piezas. Se ve claramente cuál es su intención, más o menos igual que cuando juega al parchís.

También son bien conocidos su cabreos y sonoras broncas cada vez que sale una pieza blanca del tablero.

Recientemente, se me ocurrió jugar sólo batallas de peones y le encanta. Sobre todo porque el que llega al final se convierte, ¡¡¿cómo no?!!, en Reina, como dice ella.

El otro día, cuando ya ella había hecho la suya, le digo:

-“Ea, ahora me toca a mí. Mi peón ha llegado al final y se convierte en reina también”.

Y ella:
-“No papi, eso no puede ser. Tu peón se convierte en príncipe”.

Y ahí seguimos…

I had a dream

2 mayo 2009
El cocodrilococinero

El cocodrilo cocinero

Después de una noche toledana de gritos, llamadas de auxilio, llanto y patadas por doquier, se levanta bastante fresca y le pregunto:
-“Olivia, ¿qué te ha pasado esta noche?.
Circunspecta y afectada, dice:
-“Un cocodrilo me cortaba en trocitos, me cocinaba y me comía dentro de un sueño”.
-“Vaya, que mala suerte. ¿Y qué pasaba al final?.
-“Pues que un príncipe venía y me sacaba de la barriga del cocodrilo”.
O sea, una nueva versión de los siete cabritillos mezclado con cualquiera de esos otros en los que los príncipes salvan princesas. De los que, por cierto, puedo prometer y prometo que no le he leído ni uno solo.
¡¡¡Maldito sistema escolar!!!

PD.- El dibujo del cocodrilo lo ha elegido ella. Era el que más se parecía al de su sueño

Cave Cane

26 abril 2009

Cada vez le gusta más la Pantera Rosa, como a mí nunca ha dejado de gustarme, tenemos eso en común.
A veces no entiende nada de lo que pasa y pregunta y pregunta de qué nos reímos, pero sigue atenta el contoneo del gato rosa y los cacharrazos en ese mismo color que sufre el enano del bigote.
En este capítulo, casi al final

sale un cartel de texto simila a éste:

Que ella se apresura a leer como si supiera lo que pone, para impresionar a su madre:

“Ahí pone, cuidado con el perro”.

“Vaya Olivia, ¡pero si ya sabes leer!”, le dice su mamá.

Ella, orgullosa, espera un momento y cuando aparece el tradicional león de la Metro, al final del capítulo, suelta:

“Y ahí pone, cuidado con el león”

Día del libro

23 abril 2009

Casi como la ocurrencia del día de la niña, hoy ha salido con el día del libro.
“Hoy es el día del libro”, dice emocionada.
“Vaya”, replico “¿te lo han contando en el cole?”.
Ella, obviando mi comentario, continúa su reflexión:
“Hoy, entonces, es el cumpleaños del libro, ¿no?”

Todavía no tiene claro la diferencia entre onomástica y cumpleaños, pero todo le suena a la misma fiesta. También quiso que apagara velas el Día del padre.

Para celebrar el día, hemos leido dos:
Olivia y banda y ¿A qué sabe la luna?. Este último es magnífico y da juego apra mantener eternas conversaciones sobre la luna y sus ciclos menguantes. Altamente recomendable. Hay una crítica estupenda en la revista babar, aunque desbarata el final, lo aviso, jejeje

El personaje de La cerdita Olivia lo descubrí en una librería de Madrid de bonito nombre y mejor contenido (Biblioketa). El personaje es divertido, aunque me he enterado vía Common sense media, que han sacado un serie de TV con el personaje.
Espero que la coja mayor para recibir la habitual sorna social de llevar el mismo nombre que una cerdita que sale en la tele.

Rocín flaco y galgo corredor

20 abril 2009

Nos cruzamos ayer domingo con uno de esos pobres galgos que si no están abandonados, le queda muy poco. Aunque bien pensando, casi todos los galgos que veo lo parecen.

-“Mira que perro, papi”, dice Oliva impactada no sé si por la delgadez, el color, el aspecto o todo a la vez.

-“Es un galgo, Oli. Un galgo corredor”, le aclaro inundado por el espíritu del día del libro… A lo que responde:

-“Y cuándo va andando, ¿cómo se llama?”

Me alucinan estos matices y los que hace en relación con el género en el lenguaje. Luego, una vez feliz y documentada, cuando sea mayor, perderá toda esta riqueza, como todos la hemos perdido si percibir lo rico que es tener cuatro años y no saber nada de nada, sólo mirar y enunciar lo que se ve.

Chiquitín y Chocotón

18 abril 2009
Chocotón, por supuesto

Chocotón, por supuesto

Su abuelo ha encargado hoy por teléfono delante de Olivia algunos habitantes nuevos para el gallinero. Un gallo joven y algunas gallinas.

Como con todo lo que tiene vida o vida aparente (muñecas y similares), he recomendado a Olivia buscarle un nombre al gallo.

-“Es pequeño”- le advierte el abuelo antes del momento del bautizo virtual, porque el gallo aún no ha llegado.

-“Entonces” -dice ella- “le pondremos Chitiquitín”.

-“Pero Olivia” -se me ocurre decirle- “¿y cuándo crezca y se ponga grande, cómo le llamaremos”.

-“Pues entonces, le diremos Chocotón”.